sábado, 31 de octubre de 2015

El modelo educativo de Jacques Maritain. Propuestas ante la crisis eficientista de la educación

Mientras cursaba las materias de este año me di un tiempito para terminar este humildísimo ensayo sobre Maritain, presentado para el III número de Nuestra Joven Revista Jurídica de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba.

EL MODELO EDUCATIVO DE JACQUES MARITAIN. PROPUESTAS ANTE LA CRISIS EFICIENTISTA DE LA EDUCACIÓN 

 AUTOR: Elías E. Brandán Franco * 

PALABRAS CLAVE: humanismo – Jacques Maritain – educación – Modelo Educativo – crisis eficientista 

RESÚMEN: Inspirado en dos artículos aparecidos en el primer número de NJRJ pretendemos seguir en la misma línea de indagación bibliográfica sobre la educación y su modelo maritaniano, aplicando estas mismas nociones a nuestra universidad en Argentina y, por extensión, a la Facultad de Derecho.

Inspirado en dos interesantes artículos aparecidos en el primer número de esta NJRJ titulados ambos Proyección Actual del Modelo Maritaniano en la Educación Superior para la Construcción de una Nueva Ciudadanía y La Enseñanza del Derecho Político: una Perspectiva frente a los Desafíos Actuales pretendemos seguir en la misma línea de indagación bibliográfica, asumiendo que ningún trabajo agota nunca el tema del que trata, siendo en este breve opúsculo nada más ni nada menos que la educación y su modelo maritaniano, aplicando estas mismas nociones a nuestra universidad en Argentina y, por extensión, a la Facultad de Derecho. 
A este respecto, el maestro Alberdi hace en sus Bases una interesante diferenciación entre educación e instrucción, a la vez que manifiesta: 
“Belgrano, Bolívar, Egaña y Rivadavia comprendieron desde su tiempo que sólo por medio de la educación conseguirían algún día estos pueblos hacerse merecedores de la forma de gobierno que la necesidad les impuso anticipadamente. Pero ellos confundieron la educación con la instrucción, el género con la especie. Los árboles son susceptibles de educación; pero sólo se instruye a los seres racionales.” Y prosigue: “Aquel error condujo a otro: el de desatender la educación que se opera por la acción espontánea de las cosas, la educación que se hace por el ejemplo de una vida más civilizada que la nuestra; educación fecunda, que Rousseau comprendió en toda su importancia y llamó educación de las cosas.” 
Es bien conocida la pasión alberdiana, compartida por Sarmiento, por el crecimiento de la industria nacional y porque la República Argentina continúe la senda trazada por Europa, al punto que sigue diciendo en sus Bases: 
“No pretendo que la moral deba ser olvidada. Sé que sin ella la industria es imposible; pero los hechos prueban que se llega a la moral más presto por el camino de los hábitos laboriosos y productivos de esas nociones honestas, que no por la institución abstracta. Estos países necesitan más de ingenieros, de geólogos y naturalistas que de abogados y teólogos. Su mejora se hará con caminos, con pozos artesanos, con inmigraciones, y no con periódicos agitadores o serviles, ni con sermones o leyendas.” 1
Sin embargo, tan solo un siglo después el prestigioso jurista y escritor español galardonado con el premio Miguel de Cervantes, Francisco Ayala escribía sobre la universidad argentina, en la que enseñó tras exiliarse de su país por la guerra civil: 
“A decir ver verdad, la universidad es ya un poco triste arqueología. Así lo sugieren dos hechos complejos, cuya formulación simplista pudiera ser la siguiente: primero, las enseñanzas que en ella se ofrecen no corresponden a las necesidades sociales; y, segundo, diversas instancias sociales ajenas a su recinto se aplican, por consecuencia, a desarrollar actividades crecientes, encaminadas a la formación profesional y científica.” 
Continúa diciendo el mismo autor, ahora sobre la Facultad de Derecho, que ésta es “primordial en el régimen de una universidad inspirada en valores jurídicos, pero que a la fecha provee — si lo hace— de un casi inútil arsenal de cultura abogadesca a quienes en realidad van a ser meros agentes de negocios o burócratas.” 2 
Distintas opiniones sobre un mismo tema de dos grandes hombres de las letras y el derecho, que sin embargo parecen coincidir, con un optimismo cuasi romántico el primero, y con pesimismo el segundo de ellos sobre la universidad y el avance de la industria por sobre el modelo tradicional de la enseñanza universitaria. En un contexto contemporáneo de direccionamiento universitario guiado exclusivamente por las normas “economicistas eficientistas” 3 es en el surge como una revolución el modelo educativo propuesto por Jacques Maritain (1882-1973), en el cual no es sino el amor el que tiene el lugar más preponderante, dado que, según el autor: 
“La perfección del hombre consiste en la perfección del amor; de esta manera, no se trata tanto de la perfección de la persona como de la de su amor, en el que el ‘yo’ de alguna manera desaparece, y avanzar en esta perfección personal no es copiar un ideal. Equivale a dejarse conducir por otro, hacia donde uno no pensaba ir, y dejar que el Amor divino, que llama a cada uno por su nombre, le modele y le haga una persona, un original, no una copia.” 4
Nosotros podemos sentir el sano orgullo de que aún antes que Maritain, los estudiantes de la Reforma Universitaria de 1918 exclamaron en el famoso Manifiesto Liminar: 
“La autoridad en un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: Enseñando. Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda enseñanza es hostil y de consiguiente infecunda. Toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden.” 5 

PRECISIÓN IDEOLÓGICA DEL HUMANISMO INTEGRAL POR EUGENIO PUCCIARELLI 

Consideramos oportuno precisar ideológicamente el pensamiento maritaniano, el cual se entronca en el denominado “humanismo integral”, para lo cual nos valemos de los conceptos del filósofo argentino Eugenio Pucciarelli: 
“El humanismo integral en la versión de Jacques Maritain, ha de ser calificado como teocéntrico, aspira a atenerse a los preceptos del Evangelio; admite la existencia de verdades eternas y de valores que trascienden al hombre y confieren sentido a su vida. Se esfuerza por no confinar la actividad humana en los criterios de la vida interior y del cultivo de la religión, porque se propone atender a las exigencias sociales que brotan de los campos de la economía y la política. No hacerlo equivaldría a mutilar al hombre y a provocar resentimientos e indignación en los sectores que quedarían abandonados al juego de intereses particulares no siempre nobles. Le anima la convicción de que es posible transformar al hombre desde adentro, estimulando posibilidades que cada uno alberga en sí, aunque normalmente suelen hallarse dormidas. Confía en modificar, a partir de ese centro interior, las estructuras de la vida social infundiendo en ellas los medios que brinda la espiritualidad cristiana. No desespera de la posibilidad de preparar en este mundo las condiciones que exigen a todos los hombres los bienes inalienables de la libertad y de la justicia. Cree que bastará para ello insertar en la vida temporal de la comunidad las exigencias evangélicas para transfigurar el orden de la vida profana y por este medio cambiar el orden y consecuentemente cambiar el mundo.” 6 

Una universidad con los principios maritanianos debe procurar ir en pos de la inclusión tanto de los pobres como de los discapacitados, ya de las madres y amas de casa como de los trabajadores, ya de los jóvenes como de las personas de la tercera edad, ya de los que pertenezcan a pueblos originarios... La educación es un bien universal lo mismo que la universidad y ésta a nadie ha de cerrar sus puertas, a su vez, como su mismo nombre lo indica debe propender a que sus estudiantes abarquen y dominen el conocimiento universal, esto sin olvidar nunca las raíces, que son la propia cultura de un pueblo, fomentando las carreras necesarias a una sociedad industrializada pero no por ello menospreciando las disciplinas humanísticas. 
Recordemos asimismo que en el terreno jurídico, tal como lo sostuviera el Dr. Fernando Martínez Paz, el derecho posee un modelo multidimensional que no reniega de su impronta cultural e histórica. Manifiesta el destacado autor: "El núcleo de este modelo es el eje o centro a cuyo alrededor interactúan y se interconectan sus distintas dimensiones y disciplinas, de acuerdo con la relación hombre-sociedad-cultura-derecho." 7 
Maritain, como ya hemos mencionado, pone el foco en el "amor". Su "humanismo integral" consiente un aprendizaje y enseñanza honestos desde las formas de la vida y el pensamiento, caracterizándose por un dinamismo de la educación, el cual se consigna con un trabajo profundo del docente sobre la mente y el espíritu del estudiante, procurando de éste el desarrollo de sus propias potencialidades, con la finalidad de que emerja un original, no una copia, invocando siempre el amor, y el Amor divino, como simiente de la propia vida, desarrollando la personalidad espiritual de quien aprende. Maritain resuelve esto estableciendo un parangón con la Psicología, a la vez que manifiesta que la inconsciencia freudiana es "irracional" 8, en tanto que este su método anda a la zaga de lo que él denomina el "supraconsciente" o "preconsciente espiritual". 9 Estimamos que el autor se refiere, más que a un proceso cognitivo o a una actividad que rige el campo cerebral, a interpelar al alma de los partícipes del sistema educativo. Y esa interpelación debe, como tal, considerarse con plenitud, anchura y grandeza. 10 Postulados estos que en el contexto actual de una educación masificada y de hombres-masa, categoría de personas pasivas producto de la industrialización tratada por Ortega y Gasset en su libro La rebelión de las masas, tienen el vigor de alentar a los espíritus apabullados, en los que el amor está muchas veces ausente y suplantado por nociones más elementales, como ser la equidad. 11 No obstante, Erich Fromm hace desde el campo de la psicología social un gran distingo entre amor y equidad: 
“Si bien se habla mucho del ideal religioso del amor al prójimo, nuestras relaciones están de hecho determinadas, en el mejor de los casos, por el principio de equidad. Equidad significa no engañar ni hacer trampas en el intercambio de artículos y servicios, o en el intercambio de sentimientos. ‘Te doy tanto como tú me das’, así en los bienes materiales como en el amor, es la máxima ética predominante en la sociedad capitalista. Hasta podría decirse que el desarrollo de una ética de la equidad es la contribución ética particular de la sociedad capitalista.” 12 
Hemos de tener siempre presente que la educación es más que el cúmulo de conocimientos teóricos y prácticos que se imparten durante los largos años de la formación de una persona en la educación obligatoria y la facultad, sino que es “aquella que subsistiría si llegáramos a olvidar todo lo que hemos aprendido”, que es lo mismo que decir, “lo que se ha transformado ‘en la carne y en la sangre.’” 13 Para ello ha de mirar fijamente al núcleo de los valores más sagrados de la sociedad, reconciliándose con los valores culturales propios de la época pero especialmente con aquellos que nos son históricos, tal como el caso de su fundación por parte de los jesuitas de nuestra amada universidad. 
Es importante señalar que este modelo de educación ha de estar alimentado por la solidaridad y por la asistencia desinteresada a los distintos sectores de la sociedad a través de programas de extensión universitaria que contemplen el significativo salto de la secundaria a la universidad, esto especialmente si tenemos en cuenta que según el diario La Voz en la Provincia de Córdoba hoy en día “pocos terminan el secundario en seis años”, ya que “sólo el 48% de los alumnos concluye en el tiempo previsto”, siendo el problema “más serio en los colegios públicos”. 14 No es la única cifra poco alentadora sobre la educación en nuestro país, así ocurre también con las denominadas pruebas PISA, en las cuales Argentina, según una noticia del diario La Nación del 3 de diciembre de 2013, “en consonancia con el bajo rendimiento en América latina (...) quedó en el puesto 59 de 65”. 15 
Los principios maritanianos en este contexto crítico vienen a poner la base de la educación en el objeto del aprendizaje tanto como en su trama, la cual tiene un impulso inicial en el docente, guiándonos siempre por la verdad y la justicia, que no es aquella que Foucault estudió desde el campo de la antropología filosófica como verdad empírica, esa “prodigiosa maquinaria destinada a excluir” 16 y que se corresponde con la voluntad de poder, sino la que se hace vida en el proceso de enseñanza-aprendizaje. El mismo autor plantea en su libro Las palabras y las cosas esto que sigue: 
“Puede comprenderse muy bien que el análisis de lo vivido se haya instaurado, en la reflexión moderna, como una disciplina radical entre el positivismo y la escatología, que haya intentado restaurar la dimensión olvidada de lo trascendental; que haya intentado conjurar el discurso ingenuo de una verdad reducida a lo empírico y el discurso profético que al fin promete ingenuamente la venida a la experiencia de un hombre.” 17 
Con este método al que venimos haciendo referencia se enaltece la libertad del ser humano, mas trascendiendo aquella libertad nouménica de la filosofía de Immanuel Kant que no es más que un razonamiento intelectual, y se promueve aquella libertad que es creatividad y pasión y que se dirige al mismo Dios, trabajando con ardua disciplina en pos de los más nobles ideales, sobreponiéndonos a las dificultades y obstáculos que surjan, a través de una correspondiente resiliencia, todo lo cual en la consonancia de una comunidad educativa que fomente el desarrollo de la cultura, del arte y del deporte y que promueva el compromiso estudiantil con la política educativa y universitaria y que no se encierre en la vetusta estructura de una sociedad anónima, sino que más bien construya ciudadanía en las aulas.
Nuestra Nación tiene aún mucho por avanzar en esta senda, ya que no pocas veces debemos asistir al lamentable espectáculo de la hipocresía de muchos políticos que braman por mejorar la educación, mas esto no pasa de ser un mero ideal sin lugar en la realidad. Y cito como corolario el caso del Dr. Fernando de la Rúa, quien siendo senador participó de la sanción por el Congreso de la Nación de la ley 23.211 de la Jornada Argentina de la Paz para su celebración en los establecimientos educativos de todo el país, la cual a pesar de que fue promulgada en 1985, nunca obtuvo su decreto reglamentario. El ex presidente inclusive redactó, en 1995, siendo todavía senador, un proyecto de comunicación para el Poder Ejecutivo con la finalidad de que al fin reglamente la ley. 18 Sin embargo, lo olvidó por completo al ejercer él mismo la primera magistratura. Esto había ocurrido recientemente en igual sentido con la ley antibullying, sancionada en 2013. 
Si en verdad se quiere mejorar la educación, deberían optimizarse los parámetros culturales de calidad educativa, priorizando los contenidos morales y éticos, y entablar un diálogo fluido entre docentes y alumnos, sin desconocer la autoridad propia de los primeros, pero entendiendo que afrontar los grandes desafíos que tienen hoy las instituciones educativas exige el esfuerzo mancomunado de todas sus fuerzas vivas. 
Es necesario mejorar el ambiente en el que se desenvuelven los procesos educativos, no solo en materia edilicia de muchos edificios y aulas sino también para el mayor desarrollo espiritual, a la vez que debe promoverse una participación adecuada de los estudiantes en la toma de decisiones sobre los contenidos curriculares y las metodologías en práctica, fomentándose un aprendizaje libre y dinámico sobre bases sólidas. 
Los obispos de América Latina en el Documento Conclusivo de Aparecida manifiestan que la misión que tiene un sistema educativo inspirado en estos valores es: “poner de relieve la dimensión ética y religiosa de la cultura, precisamente con el fin de activar el dinamismo espiritual del sujeto y ayudarle a alcanzar la libertad ética que presupone y perfecciona a la psicológica. Pero, no se da libertad ética sino en la confrontación con los valores absolutos de los cuales depende el sentido y el valor de la vida del hombre.” 19 
Hemos de volver a las obras de los grandes autores universales, hoy extintos en las casas de altos estudios, dando su justo valor a las nuevas tecnologías informáticas y a su implementación en las aulas, sin sobrestimar su alcance y profundidad tanto intelectual como moral. Tal como sostuviera Guillermo Jaim Etcheverry en su valioso libro La tragedia educativa: “Parece no advertirse que, precisamente, el hecho de que nuestra sociedad se convierta aceleradamente en electrónica, es decir, que la información desplace al conocimiento, hace imperativo fortalecer el prestigio de nuestras alicaídas instituciones de conocimiento, que languidecen paralelamente con el crecimiento del consumismo informativo.” 20 Aun así, es un inmejorable ámbito para que los estudiantes despejen sus dudas a través de consultas on-line con el profesor, por su participación en las aulas virtuales y para realizar sus aportes con trabajos de investigación propios, contribuyendo así al enriquecimiento espiritual entre pares, e inclusive, por qué no, por la educación a distancia. 
Todo ello debería hacerse sin perder jamás de vista que es el amor el que informa y reviste a todos los demás valores y esfuerzos en el ámbito de la educación como en la vida misma. Para concluir, y parafraseando a San Pablo (1 Cor. 13), aun si se mejoraran todas las variables educativas, aun si se aumentara la cantidad y la calidad de los egresados y se realizaran por parte de estudiantes y docentes los más encomiables esfuerzos para el mutuo crecimiento personal, sin amor, vale muy poco... 

* Elías Emanuel Brandán Franco: Estudiante de la Carrera de Derecho y Cs. Ss. Participó de congresos, conferencias, seminarios de Derecho Constitucional, Derecho Político y Derecho Penal. Apasionado por la cultura general, es instruido en agronomía (perito en cereales y oleaginosas), literatura, filosofía, teología e informática. Autor de un proyecto de convivencia escolar de Créditos en lugar de las amonestaciones que expuso en los institutos secundarios de Río Primero, su pueblo, tras egresar de la secundaria en 2004, proyecto que, a pesar ser destacado por la subsecretaria del entonces Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación, jamás fue aplicado. Correo electrónico: eebrandfran@yahoo.com.ar

1 ALBERDI, JUAN BAUTISTA. Obras escogidas, t. I. Buenos Aires: Luz del día, 1952, pp. 50 y 52.
2 AYALA, FRANCISCO. La crisis actual de la enseñanza. Buenos Aires: Nova, 1958, p. 17.
3 PIÑERO, MARÍA TERESA. Universidad y Sociedad en Tomo II de la Introducción a los Estudios de la Carrera de Abogacía 2006. Serie Materiales de Estudio. Editorial Ciencia, Derecho y Sociedad. Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. UNC. Córdoba, 2005. p. 151.
4 MARITAIN, JACQUES. El Dinamismo de la Educación. Recuperado en: http://www.jacquesmaritain.com/pdf/10_EDU/02_ED_DinEdu.pdf, 2014. Búsqueda 8/04/2015.
5 UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA. Manifiesto Liminar. Recuperado de http://www.unc.edu.ar/sobre-la-unc/historia/reforma/manifiesto. Búsqueda 8/04/2015.
6 PUCCIARELLI, EUGENIO. Los rostros del humanismo. Buenos Aires: Fundación Banco de Boston, 1987, p. 43. 
7 MARTÍNEZ PAZ, FERNANDO. Introducción al derecho. Buenos Aires: Ábaco de Rodolfo Depalma, 2004, p. 378.
8 Según la tercera acepción del diccionario de la RAE, el inconsciente es un “Sistema de impulsos reprimidos, pero activos, que no llegan a la conciencia”.
9 MARITAIN, JACQUES. Op. cit.
10 TERESA DE JESÚS. Las moradas en Escritores místicos españoles. México Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Editorial Océano de México, 1998. p. 110.
11 PIÑERO, Op. cit., pp. 154 y 155.
12 FROMM, ERICH. El arte de amar. Buenos Aires: Paidós, 2015, p. 170.
13 VON EBNER-ESCHENBACH, MARIE, citada según EDITH STEIN. Ser finito y Ser eterno. México: Fondo de cultura económica, 1994, p. 451, n. 95.
14 LA VOZ. Pocos terminan el secundario en seis años. Recuperado de: http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/pocos-terminan-el-secundario-en-seis-anos. Búsqueda 8/04/2015.
15 LA NACIÓN. Mala nota para la Argentina en el informe PISA, la evaluación internacional a estudiantes secundarios. Recuperado de: http://www.lanacion.com.ar/1644167-mala-nota-para-la-argentina-en-el-informe-pisa-la-evaluacion-internacional-a-estudiantes-sec. Búsqueda 8/04/2015.
16 FOUCAULT, MICHEL. El orden del discurso. Buenos Aires: Tusquets. 2005, p. 24.
17 FOUCAULT, MICHEL. Las palabras y las cosas: una arqueología de las ciencias humanas. Buenos Aires: Siglo Veintiuno, 1968, p. 312. 
18 SENADO DE LA NACIÓN ARGENTINA. Proyecto de Comunicación. Recuperado de: http://www.senado.gov.ar/web/proyectos/verExpe.php?&origen=S&numexp=401/95&tipo=PC&tConsulta=1. Búsqueda 8/04/2015.
19 V CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE. (2007) Documento Conclusivo. Recuperado en: http://www.celam.org/aparecida/Espanol.pdf. Búsqueda 8/04/2015.
20 JAIM ETCHEVERRY, GUILLERMO. La tragedia educativa. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica de Argentina S. A., 2000, p. 190.

jueves, 15 de enero de 2015

DE CINCO PUÑALADAS

Hoy estoy intentando perdonar y no necesito comprender los ¿por qué?... Sé bien quién vale la pena y quién no. Sufrí mucho en estos dos últimos años, creo que comenzaba a desprenderme y despedirme de todos los reclamos al pasado, dejé de estar esperando lo que el ayer se había olvidado de traerme hace tantos años ¿sabés? Me aburrí de esperarlo y empecé a caminar despacito, pero como me perdí de ver los alrededores durante tanto tiempo... me extravié, la neblina me tragó y aquí estoy. ¡Hermana ayúdame a no morir de tristeza, de pena, de soledad! ¡Ayúdame a salvarme, a descubrir las sensaciones de alegría y esperanza de las que todos hablan! Corro contra reloj para dejarles todo listo, lindo, preparado para vivir dignamente pero es como si el reloj fuera para atrás. 

Míriam Somavilla (Nany): publicado en los avisos fúnebres del diario La Voz del Interior, de Córdoba, Argentina, el 2 de octubre de 2005.

I 

Las palabras de Nicolás Pedrada lograban aterrar y acongojar a toda la ciudad. Tenía el poco feliz don de anticipar las desgracias ajenas, y lo hacía con frecuencia. Alto, retraído, joven y muy delicado. Y sus palabras: enigmáticas, pero certeras. Había logrado llenarnos de atroces miedos de futuros inevitables. A mi hermana Celia, le dijo aquella vez inolvidable: 
La pulcra señora morirá por su sangre. 
Tiempo después murió la tía Zulma, y aun después se supo que Laura, su única hija, la había intentado matar porque la tía Zulma no la dejo ir a un recital de Perdidos, una novedosa banda de rock juvenil que se presentaba esa noche en la ciudad. 
Se ha dicho asimismo que Nico predijo el tumulto que hizo renunciar a su cargo al intendente de Peonías hace tres años, el incendio de la fábrica de juguetes Mora hace dos, y la catástrofe de la escuela secundaria del barrio Sur el año pasado. A todas esas desgracias anticipadas se las pretendió esquivar de antemano, pero las palabras de Nico eran tan enigmáticas que no se podía descubrir su sentido sino hasta que la desgracia ya había ocurrido. El día que me anunció: “Morirán de cinco puñaladas”, supe que para nosotros todo había terminado. 
Nico era un médico de treinta y cinco años, que después de ejercer su profesión durante unos ocho, decidió bruscamente abandonar su puesto en la clínica en la que trabajaba. Todos nos preocupamos mucho, pero como Nico, aunque vivía solo, era de muy buena posición económica, terminamos creyendo que se trataba sólo de ganas de darse buena vida y desechar preocupaciones. Pero, desde entonces, se lo vio escasas veces salir de su lujosa casa. Y, cada vez que lo hacía, sólo permanecía callado y solitario en una esquina, y sólo se dignaba a pronunciar ante una persona, a la que esperaba, la desgracia que inminentemente le ocurriría. Nadie pudo jamás comprender el porqué de este hábito. Pero nadie lo cuestionaba. Quizá fuera para alguna investigación médica. ¿Quién podía saber? El doctor Pedrada jamás había sido un hombre muy amigable. 
Yo había asistido con toda mi familia a la misa que se hacía en el templo del barrio en celebración de la festividad de San José. La desgracia de la tía Zulma nos había conmocionado a todos. Después de la misa, salí con mi familia del templo, y fue aterrador ver el espectro de Nico en una esquina. El se me acercó, palmeó mi hombro derecho, y me dijo, fríamente: 
Morirán de cinco puñaladas. 
Y sentí como si la fatalidad se abalanzara directamente sobre nosotros. Volví a vivir esa interminable angustia del saber: una pulcra señora moriría por su sangre, según le anticipara Nico a Celia. Desde el comienzo pensé que esa señora no sería otra que la tía Zulma, pues ella tenía fama en el barrio de ser una obsesiva limpiadora doméstica; y que, si moriría por su sangre, sería quizá de una tuberculosis o del sida. Por lo que llevé a la tía Zulma a hacerse una revisión médica. Pero no tenía nada. 
Un día, la tía Zulma podo el gran jardín del frente de su casona y se cortó una pizca la mano con una espina de una rosa del rosedal, pero no le dio importancia porque no sangró casi nada y siguió podando el jardín; pero dentro de un arbusto había un sapo, y cuando podó ese arbusto el sapo saltó y le orinó la mano lastimada, y el orín del sapo le entró en la sangre. Murió, amarilla, veintidós días después.

II 

El padre de Nico, don Francisco Pedrada, director del Teatro Buenaventura, nació aquí, en Peonías, e hizo aquí su educación primaria y secundaria, y se recibió, a sus veinticinco años, de licenciado en Filosofía por la Universidad de Peonías. En sus cincuenta y tres años, que recién había cumplido, y en sus veintisiete de matrimonio, algo tristes a las luces de su mujer, fallecida cinco años antes, conoció sin embargo la belleza de la vida, y es que tenía tres hijos y una sobrina; tal orden se destaca en la lápida de la esposa de don Pancho, que él visitaba todos los meses el día diecinueve, recordando que doña Sonia Pedrada cumplía sus años el diecinueve de octubre. 
Desde sus cincuenta años, don Pancho conceptuaba al mundo como un complicado rompecabezas, que nadie podría armar completamente, pero quien más se acercara lograría buena parte de la felicidad, pero había que valerse de los instrumentos que el complicado mundo da, con mucha cautela en su cuidado, ya una pequeña equivocación podría ocasionar, espanto, humillación, furia pública, descontento popular... 
Había sido don Pancho en su juventud, hasta sus cincuenta años, lector avezado; su literatura preferida era la biológica: gustaba de la reminiscencia teórica de las verdades de la Madre Natura. Deseando conseguir su parte de felicidad, don Pancho aún construía el rompecabezas de modo cauteloso, lento, medroso. Pero fue en el Teatro Buenaventura donde consiguió la pieza maestra. 
Don Pancho, de cultura lo bastante superior como para ser bastante distinguido en su ciudad, era, sin embargo, bastante despreciado por sus conciudadanos, quienes desconsideraban la materia gris que llevaba en su ser superior. Había sin embargo quienes, en su docilidad, apreciaban buena parte de las costumbres de don Pancho, como colegas, vecinos cercanos y varios familiares, donde la verdad parecía relucir como el fuego doliente de la mundanidad. Pero don Pancho se volvió célebre por haber encontrado, a los cincuenta y tres años y el el fastidio de su vida, un fascinante consuelo en un inspirado y profético escrito póstumo de Dionisio Pousset, intitulado A vuela pluma, que descubrió como un tesoro escondido en uno de los camarines del Buenaventura. Contaba Dionisio al escribirlo, poco antes de que lo asesinaran, sus treinta y siete años, y con un aspecto tan atropellado en el caminar y el habla que parecía haber abandonado el brío esencial para vivir, sosteniendo a esta sensación, su mirada obstinadamente inconsiderada hacia todo, su monótona vestimenta, usualmente el mismo saco, verde grisáceo, raído y deshilachado, su barba formidablemente larga y sus particulares misantropía y desidia; y aún tenía a la actuación como afán y dedicaba a ella mucho de su tiempo, aunque los dramas, los ensayos y las puestas en escena, se habían vuelto una recua rutinaria... 
El escrito de Dionisio Poussett atesorará para siempre el misticismo de Dionisio en las siguientes palabras: 
Quien, como yo anda, muy fácil cae de su pedestal, y quien, por la malaria del horizonte permanece andante a pasos firmes, variando ante su volubilidad, en contraste con su condición primera, encontrará al fin una mera consonancia radical que podrá sobrellevar a pesar de su condición “certera”. Pero, para vos ser perseverante, elocuente, pertinaz, tierno, emprendedor, por vos y para vos hay guardada una canasta contenedora de opulentas flores doradas y nueve corazones efervescentes de pasión y amor a corrientes desatado por la misma pasión. Vos, a pesar de la lascivia mundana podés comprender que cuanto luzcas a la oscuridad poco importa en la luz. Y, encontrándote sabrás de la melancolía sin fin expectante en el infierno por vos. Pero podrás salir. Porque te daré lo necesario. ¡Cuánta pasión desatada para vos habrá! Nada podrás hallar en la oscuridad. Ni tampoco yo sé que será mañana. Pero la verdad ahí está. Tú sabrás encontrarla. En el ser presente de mi mansión, la única existente. Mis miradas, mi don, mi condición, mi celeste radicación son su propio sustento. Tu espíritu lo es también de vos. Como podrás saber, en el cielo nos encontraremos en la paz sin fin. Tú y yo al fin. Dionisio Pousset es tanto como una esencia propagada como la existencia, y está en todas partes y ve todo.

III 

Pero el corazón de don Francisco Pedrada no pudo resistir la vergüenza que le produjo el escándalo judicial en el que se vio envuelta su hija, Celia. En efecto, ninguna sentencia judicial, en el incipiente desarrollo de la ciudad argentina de Peonías, a excepción de la implacable para los imputados en el sensacional y conmovedor juicio por el asesinato del actor Dionisio Pousset hacía ya una década, había sido tan turbulenta como la que se dictara por el caso protagonizado por un alumno de catorce años del Instituto Ceferino Namuncurá, de la ciudad, y Celia Pedrada, su profesora de Filosofía, de veintinueve años, cinco como profesora. El pleito se había incoado poco después de que la madre del adolescente denunciara a la policía haber hallado en la mochila de su hijo cuantiosas cartas sentimentales que la profesora de Filosofía dirigía al muchacho. Asimismo, dos compañeros de clase del alumno en cuestión manifestaron sus sospechas de que la profesora de Filosofía tenía una inclinada afición por él: ellos lo advertían principalmente en las clases de evaluación escrita, puesto que la docente permanecía considerable tiempo delante del pupitre de tal alumno respondiendo sus secretas preguntas; el mismo, como presunta consecuencia, era constantemente quien tenía las calificaciones más altas en Filosofía. A Celia le dieron ocho años de prisión. Se ahorcó después de los primeros tres.

IV 

 De mi familia sólo quedamos mi hermano y yo. El era un reconocido escritor, no obstante poco popular, pues no encuadraba en ningún movimiento literario existente. Aunque mi hermano podría haber ingresado en el grupo de los lacerantes, y optar por la determinación irracional del creacionismo voluptuoso, prefirió retener el intelecto febril y tenaz que habría de hacerlo célebre. Tenía treinta y tres años y ya era considerado uno de los mejores artistas de la lengua. Sin embargo, había que conocerlo para poder desgranar esa existencia remota pero crucial que demostraba en sus palabras. Raúl D'Angel, su editor, sabía como nadie de qué estaba hecha el alma del maestro. 
Maestro, ¿te acordás de nuestro encuentro tembloroso con la corriente de los lacerantes? le preguntó una vez. 
Es un recuerdo indefinido... 
Fue cuando Paulo Casas nos comentó que había descubierto el embrujo esencial que fluye del cántaro espiritual...
Ahora que lo pienso, cometimos un error al declararle nuestra fe desmesurada en la variación constante de las palabras hermoseadas... Estaría mejor informado si desoyera confesiones apresuradas... 
¿Discutirías, maestro, con ellos, sabiendo que podrían irrumpir destructivos dando esa impresión inclemente de que derriban astros? 
Lo que puedo decirte es que entrando en esas discusiones resolvería toda la conversación con inflexiones y sonrisas. Pero ambos comprendieron que sólo podrían desestructurar la irreverencia de esos zánganos si desenmascaraban a uno de ellos. 
Mi hermano murió de un infarto que le sobrevino en una riña intelectual con Paulo Casas...


No sabía cómo tolerar exabruptos coléricos, pero Laura hubiera hecho todo lo que entre sus manos concibiera, si no hubieran insistido en tomarle el pelo, arrancándole pacientemente las agallas. A escondidas, ella agarró todas sus emociones y las pulverizó, con todo lo que alguna vez había sido su ilusión. Sin embargo, su única ilusión sobreviviente era poder albergar alguna ilusión. 
Muecas de dolor brotaban en su rostro solemne. ¿Cómo encontrar un hilo de cohesión entre las trampas colocadas una por una en su débil corazón? Prosiguió su camino solitario; benévolo era el viento que la empujaba a un abismo insondable. Hubiera deseado poder sostener su imagen ante la caída abrupta del separatista. Sostuvo en alza su pescuezo, pero la ceremonia caótica había comenzado. Todo ese tiempo esperó por el momento oportuno para dejar constancia de haber seguido viva después de aquel desastre. 
Cuando subió a la motocicleta, no se imaginó que cuando saliera de regreso a su patria fuera a encontrar tantas pompas y pañuelos. La multitud oraba ferviente a Dios para que al fin lloviera en la ciudad. Su divorcio de Carlitos, el limeño, le había cambiado los ánimos sociales. Ella sólo buscaba desaparecer de entre la multitud, pero la desazón de saberse ajetreada la hizo retroceder hasta la concentración de fieles en procesión. Procuro la separación, pero la sincronía del vulgo encabezado por Santa Rosa de Lima la había atrapado. Laura, mi única pariente sobreviviente, decidió convertirse a la vida del monasterio. Yo, a mi tétrica vez, mientras me desangro cuestiono en el espejo a Nicolás Pedrada el porqué de su acción.

martes, 26 de noviembre de 2013

Ensayo sobre el "Discurso a los electores de Bristol" de Edmund Burke

No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país. 
JOHN F. KENNEDY 

Entiendo que la representación política es un mecanismo confuso pues implicar dejar las aras de un buen gobierno al temple particular del gobernante, en su matriz más trágica esto implica desbordar la constitución de un pueblo sometido pero a sus leyes menos que a sus gobiernos, viéndose todo en ello no puede concebirse un buen gobierno sino de la costumbre del mismo pueblo sometido contra la corriente de ese pueblo, nefasta es la lucha donde uno solo decide y los otros eligen, sin querer, sin gobernar, sin docilidad magnánima sino con celo partidario, ¿dónde se encontraría el buen nombre del país en un nombre al que todo le está sometido? Bien en esta cuestión debo decir que si algo creo que abunda en este mundo son los monólogos, la absurda pretensión de algunas personas de erigirse en la única opción y en los detentadores de una idea como reveladora que procura imponerse y esto, en ámbitos tan cotidianos como el sermón de un sacerdote, una cátedra y sobre todo en la política. 
A contrario de lo que muchos pregonan, que somos más independientes que antaño, sin tantas sumisiones, cuando no ateos, que actualmente se cultiva mucho más que antes la individualidad de las personas, realmente creo que esto es una vil mentira. Casi todo es comido, atrapado por pocas cuestiones, ¿qué hay hoy en día que no esté dentro del mercado, que no sea de la competencia de un político o la doctrina infalible e inobjetable de diversas religiones? A más de que las leyes avanzan en demasía y dejan a la personalidad individual un margen cada vez más estrecho. La abundancia extraordinaria de medios de comunicación sociales y de masas creo que a esto no hace sino potenciarlo, como una especie de exaltación global del vacío espiritual, de imaginación y de la mente, como el bramido de un pueblo amorfo y descerebrado que con las pocas neuronas que aún conserva se ha terminando por desengañar de aquellas vacuas promesas de estar condenados al éxito, como ponderara hace años un político local. El Papa Pío X dijo que la democracia es lisa y llanamente una mentirosa perversión, una ficción a fin de cuentas, que no tiene moraleja. Aunque por mi parte yo incluso sería más drástico en la afirmación, diría que es una perversión toda atribución sobre la llanura del pueblo, de cualquier forma de gobierno o régimen político, que desconociese a fin de cuentas la opinión de sus representados o súbditos. El país no es una abstracción, ya lo dicen precisamente las Escrituras, en el Salmo 9: Conozcan las naciones que no son sino hombres. Sí, hombres, de carne y hueso, que viven, tienen ideales, sueños y no tienen por qué dejarlos morir en una absurda confianza entre las acciones de un gobierno. 
El margen de acción personal de todos y cada uno de los representados debe ser lo más sagrado de una Nación. El art. 19 de la CN dice precisamente que las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Pero creo que esto no debería entenderse como una relegación, como una indiferencia del Estado en tales acciones personales intrascendentes e inocuas, sino que tiene que ser el mismo pilar de un país. En esta perspectiva, estoy muy de acuerdo con lo que solía proponer el gran escritor Ernesto Sábato, sobre una anarquía cristiana. Al respecto pronunció el Papa Juan Pablo II lo siguiente: Sólo si las personas son justas, prudentes, moderadas y valientes, sus decisiones -tanto respecto a los líderes como a las políticas que deben escoger- conducirán verdaderamente al bienestar de la nación" (Juan Pablo II: Discurso a los obispos de Zambia en visita ad limina, 31.05.1993).

Ensayo sobre "Antígona" de Sófocles

Este ensayo fue elegido para el primer número de la incipiente Nuestra Joven Revista Jurídica, de pronta aparición en la facultad de derecho de la UNC.

COMENTARIO A LA TRAGEDIA ANTÍGONA 
 Elías E. Brandán Franco * 

 RESUMEN: Se emplea una obra cumbre de la tragedia griega como excusa para analizar el rol del pensador ante las estructuras de la sociedad y la cultura. 

 PALABRAS CLAVES: tragedia – Dios – poder – clases – pensamiento 

 Esta tragedia Antígona es una obra sublime y en este caso realmente estoy muy convencido de que el trabajo no es ninguna pérdida de tiempo. Al respecto de los anteriores trabajos realizados para esta materia de derecho político, debo decir que es el último que me toca hacer, y me gustaría hacer como un racconto de las ideas que plasmé en los anteriores, que en esta magistral pieza de Sófocles tienen total cabida. En mi primer ensayo plasmé la idea del poder al modo de una perorata pedantesca y mediocre promovida por el Gran Hermano de Orwell, que sin embargo sugestiona a sus sometidos a la fuerza de un poder omnímodo y completamente impune, lo cual no deja de ocurrir al pie de la letra en ese General promovido a Presidente en la novela de Gabriel García Márquez El otoño del patriarca, en la cual también cualquier divergencia era mirada desde ese poder omnímodo y cuasi ridículo como traición a las formas, estas más espurias que no escritas o tácitas. En la novela Un mundo feliz, de Huxley se vuelve sobre lo mismo, sobre ese poder perverso que ha terminando arraigando la indolencia de un futuro donde todo se soluciona a través de la consumición de una droga multifunción llamada soma, que funciona como somnífero hasta estimulante pasando por antidepresivo, un maná industrial del futuro. En 1984 toma el lugar de Dios el Gran Hermano, en El otoño del patriarca lo hace el anciano militar que hace las veces de presidente de un país, en Un mundo feliz lo hace Ford. Me pregunto ¿cuál será nuestro dios idolátrico? 
En Antígona es realmente conmovedor ver cómo el personaje más lúcido de la obra, el hijo del rey Creonte y prometido de Antígona, Hemón, intenta convencer a su padre de que deje viva a aquella y le perdone su mal, sin embargo el rey se vuelve cual un autista cada vez más y más reacio a los sabios consejos de su propio hijo, quien termina por darse muerte a sí mismo al no poder soportar ver muerta a su encerrada amada. Creo sinceramente que la línea que divide el poder como servicio al bien común de un autoritarismo desmedido es demasiado fina, y esto, inclusive en lo que algunos denominan el poder espiritual de la Iglesia (como contraposición del poder terrenal). 
Al respecto, el Papa León XIII planteó en la encíclica Rerum Novarum lo siguiente: «Finalmente, la Iglesia no considera bastante con indicar el camino para llegar a la curación, sino que aplica ella misma por su mano la medicina, pues que está dedicada por entero a instruir y enseñar a los hombres su doctrina, cuyos saludables raudales procura que se extiendan, con la mayor amplitud posible, por la obra de los obispos y del clero. Trata, además de influir sobre los espíritus y de doblegar las voluntades, a fin de que se dejen regir y gobernar por la enseñanza de los preceptos divinos.» 
Dice el escritor Jean Paul Sartre analizando el tema marxista en Crítica de la razón dialéctica, que la filosofía «es cierta manera de tomar conciencia de sí de la clase “ascendente”; y esta consciencia puede ser neta o confusa, indirecta o directa: en los tiempos de la nobleza de toga y del capitalismo mercantil, una burguesía de juristas, de comerciantes y de banqueros, algo captó de sí misma a través del cartesianismo; siglo y medio después, en la fase primitiva de la industrialización, una burguesía de fabricantes, de ingenieros y de sabios se descubrió oscuramente en la imagen del hombre universal que le proponía el kantismo. Pero para ser verdaderamente filosófico este espejo se tiene que presentar como la totalización del Saber contemporáneo: el filósofo lleva a la unificación de todos los conocimientos regulándose gracias a ciertos esquemas directores que traducen, las actitudes y las técnicas de la clase ascendente ante su época y ante el mundo.» 
Cuánto debemos valorar el pensamiento crítico, el disenso en la democracia, que esta no es sino el poder del pueblo. En estas obras la máxima cartesiana “Pienso, luego existo” adquiere una entidad casi sagrada como la de un credo. Pero desconfió de ese cartesianismo agudo que todo lo justifica por un raciocinio demasiado humano, por un prejuicio de las formas y solemnidades, no por nada el Preámbulo de la CN invoca a Dios como “fuente de toda razón y justicia”. Y me pregunto cuántos pigmeos u hombres mediocres, cuantos remedos de Descartes legitimados de saco y corbata o dizque iluminados que prometen darnos a conocer el valor del verdadero pensamiento hay en el mundo, cuántos Grandes Hermanos, Generalísimos o réplicas de ese dios hecho a medida de las más variopintas industrias del mundo cual Ford. Comparto una anécdota respecto de algunas actividades académicas a realizar por estudiantes: un compañero de los claustros advirtió a otro, ni te gastes en todo eso, mejor bajá resúmenes de Google, pero él no le hizo caso y así le fue; en nuestro país parece mucho mejor agarrar por el camino más corto, pero este es también el camino que puede llevar a un pozo en que el hombre puede morir aplastado y destrozado junto a todo lo suyo y los suyos como en la tragedia griega de un cotidiano accidente de tránsito… 
Jesús, fijando su mirada en ellos, les dijo: «¿Qué significan entonces esas palabras de la Escritura: La piedra que rechazaron los constructores ha venido a ser la piedra principal. 
El que caiga sobre esta piedra se hará pedazos, y al que le caiga encima quedará aplastado?» Lc. 20, 17-18 

* Elías Emanuel Brandán Franco: Estudiante de la carrera de derecho y cs. ss. Participó de congresos, conferencias, seminarios de derecho constitucional, derecho político y derecho penal. Apasionado por la cultura general, es instruido en agronomía (perito en cereales y oleaginosas), literatura, filosofía, teología e informática. Aficionado a las letras, tuvo un taller literario en la casa de la cultura de su pueblo, Río Primero y es coordinador de la pastoral de jóvenes en su plataforma de arte en la parroquia del mismo lugar. Este es uno de los breves ensayos presentados por el estudiante sobre las obras literarias que se leyeron en la cátedra de derecho político del Dr. Ricardo Del Barco. Correo electrónico: brandfran@hotmail.com.

Ensayo sobre "Un mundo feliz" de Aldeus Huxley

En este ensayo empleé varias partes de escritos que había ya publicado aquí, uno titulado "Derecho al alma", que publiqué el 31/12/2012 y otro titulado "El sexo: murciélagos y magnolias" que publiqué el 04/01/2013.

En la novela se juega mucho con los ideales sagrados de la civilización como la libertad, la felicidad, Dios, la paz social y así se me ocurrió buscar el significado de la palabra felicidad en el diccionario de la RAE y es mucho más modesto de lo que se creería: 1. f. Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien. 2. f. Satisfacción, gusto, contento. Las felicidades del mundo 3. f. Suerte feliz. Viajar con felicidad. De hecho, la definición de salud por parte de la OMS es mucho más abarcativa y contundente: «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades». Creo que esta novela hoy suscitaría mucho menor asombro que en sus tiempos ya que conceptos como criopreservación, fertilización asistida y hasta la elección de las características físicas e intelectuales del feto tienen una vigencia increíble. Hasta incluso leí hace pocos días en un diario la afirmación de que ya se puede clonar seres humanos, con la misma liviandad con la que se anuncia la aparición de un nuevo iPhone. Mi opinión de dónde tiene sus comienzos esta como crisis del pensamiento moderno y posmoderno es en el cartesianismo agudo, sí, en esos cultores del racionalismo, encolumnados tras René Descartes, que endiosó a la conciencia del hombre subordinando a ella toda responsabilidad por la existencia: “Pienso, luego existo.” Quedando en el subsuelo psíquico lo que él con mucha ambigüedad llama ideas innatas, que nada tienen que ver con la inefabilidad de la inconsciencia de Freud, sino que más bien se refieren a principios deductivos, a los que quiere reducir incluso al mismo Dios. Nada más vanidoso y paradójicamente irreflexivo. No parecen necesitar de autoconciencia ni pensamiento y sin embargo son fundamentales para la existencia y subsistencia de la biósfera los animales, plantas, microorganismos y los mismos seres humanos durante el esencial tiempo de la concepción y el embarazo. A pesar de ello, los idólatras de la razón pura o pragmática de siempre, que en los hechos es casi lo mismo, pretenden que el ser humano es alguien digno de consideración cuando desarrolla su actividad cerebral, y desde el momento en que el embrión se anida en el útero de la mujer, menospreciando no solo a Dios que da la vida, sino también a la naturaleza de la persona, pues atentan contra el equilibrio social, creyendo que en virtud de la ciencia y el provecho de unos pueden discriminar, cuando no eliminar, embriones humanos que no son sino simientes de la vida del hombre. Asimismo, avanzan en la justificación e impunidad del aborto, o la supresión de la vida del por nacer, que es hoy el genocidio más sistemático y numeroso de la historia, a la vez que la mayor causa de mortalidad materna, siendo esto último lo que para muchos justificaría la legalización del feroz exterminio de criaturas indefensas, llevando al colmo las aberraciones racionalistas analizadas, condenando a muerte a seres humanos por no concebirse a sí mismos. Y no llega hasta ahí su locura, sino que en nuestro Congreso se trataba un proyecto de ley con el objeto de despenalizar el infanticidio, asesinando sistemáticamente ahora a niños por no bastarse a sí. Así, el 9 de septiembre de 2010 la Cámara de Diputados argentina aprobó ley que impone “prisión de seis meses a tres años a la madre que matare a su hijo durante o luego del nacimiento mientras se encontrare bajo la influencia del estado puerperal”, lo que equivaldría prácticamente a la despenalización del filicidio. El terrorífico atentado contra las vidas más primeras tiene hoy espantosas señales de inhumanidad. En España, ante la inminente venida al mundo de niños con síndrome de Down se les cuestiona a los futuros padres si prefieren que tales vidas nazcan o se supriman, disimulando muy mal el objetivo nazi de purificación genética. No es irrazonable deducir que con tanta amplitud para el exterminio de seres humanos indefensos, terminarán cayendo en la trampa otros sectores débiles como ancianos y quienes padezcan diversas enfermedades. Y más aún: ¿El menosprecio burocrático de vidas no vividas, no manifiesta que muchas de las existentes en el mundo tampoco valen la pena? En la novela tener relaciones sexuales, por ejemplo, no es nada especial sino que es lo más banal del mundo. Al respecto de esto, he leído que algunos biólogos y científicos estiman que la reproducción asexual es un estado más avanzado de la vida pues implica mucho menos costo energético, cuestionándose por qué el hombre, el más racional de todos los seres vivos, no lo ha alcanzado, siguiendo con su esquema de reproducción tan arcaico según su lógica de la biología. Sin embargo, nunca antes el sexo había sido tan omnipresente en todos los medios, tan aturdidor, tan inhumano. Asimismo se trata en la novela del bendito soma, una especie de droga que funciona como estimulante, antidepresivo y consolador, algo así como un maná industrial del futuro. La división de la sociedad en castas, en categorías, en clases, ¿a quién puede extrañarle? 
Como a esta novela no le es ajena Dios y la Religión, y la cátedra a la que asistimos es la de Derecho Político, comparto una reflexión sobre una posible contradicción entre los postulados de los papas Francisco y su predecesor Benedicto XVI: recientemente el Papa Francisco expresó en una misa en su residencia de Santa Marta lo siguiente: Seguir a Jesús no consiste en hacer carrera, ni en buscar alcanzar el poder. Y prosiguió: Seguir a Jesús sí, pero hasta un cierto punto; seguir a Jesús como algo cultural: soy cristiano, tengo esta cultura... pero sin la exigencia del verdadero seguimiento de Jesús, la exigencia de seguir su camino. Si se sigue a Jesús como una propuesta cultural, se usa su camino para llegar más alto, para alcanzar más poder. 
Pero sin embargo el 1 de enero de este mismo año el entonces Papa Benedicto XVI en su mensaje para la celebración de la XLVI Jornada Mundial de la Paz dijo: Las instituciones culturales, escolares y universitarias desempeñan una misión especial en relación con la paz. A ellas se les pide una contribución significativa no sólo en la formación de nuevas generaciones de líderes, sino también en la renovación de las instituciones públicas, nacionales e internacionales. También pueden contribuir a una reflexión científica que asiente las actividades económicas y financieras en un sólido fundamento antropológico y ético. El mundo actual, particularmente el político, necesita del soporte de un pensamiento nuevo, de una nueva síntesis cultural... 
O sea, por un lado el Papa Francisco parece considerar de forma hasta despectiva el hacer carrera y alcanzar el poder diluyendo el seguir a Cristo en una propuesta cultural, mientras que el Papa Benedicto parecía estar más a favor casi de una aristocracia universitaria y cultural al mando del poder político en el mundo.

Ensayo sobre "El otoño del patriarca" de Gabriel García Márquez

En clases de Derecho Político en la UNC el Dr. Ricardo del Barco tuvo la grata idea de hacernos leer y luego comentar grandes obras de la literatura analizándolas a la luz de la política. A continuación publico mis ensayos sobre las mismas (también lo había hecho de la novela "1984" de Orwell pero como fue hecho a mano no cuento con copias y lamentablemente no lo pude recuperar): sobre "El otroño del patriarca", de Gabriel García Márquez, "Un mundo feliz", de Aldeus Huxley, "Antígona", de Sófocles y finalmente sobre el "Discurso a los electores de Bristol", de Edmund Burke. Acerca del presente ensayo sobre la obra de Gabriel García Márquez, recomiendo para introducirse en el conocimiento las políticas autoritarias de Juan Domingo Perón el libro "Perón y los medios de comunicación" del periodista del diario La Nación Pablo Sirvén. 

Yo elegí la novela El otoño del patriarca de Gabriel García Márquez entre otras cosas porque según el autor esta es la novela en que invirtió más trabajo y esfuerzo, y ya sabemos que al mismo no le faltan precisamente grandes novelas en su haber, ya que escribió cumbres literarias inscriptas todas en el género del boom latinoamericano del realismo mágico. El mismo autor ha dicho sobre sus libros: No hay en mis novelas una línea que no esté basada en la realidad. Esto es entonces que podemos hacer algunas comparaciones con nuestra realidad, en este sentido tenemos en nuestros pueblos varias coincidencias. En el caso de esta gran obra el Presidente al morir su madre, decretó 100 días de luto, qué raro, Cristina todavía no se sacó el negro; el Presidente es también un déspota que destruye literalmente a sus enemigos como es el caso de su lugarteniente más fiel, el General Rodríguez de Aguilar, a quien sospecha un traidor, por lo que él manda que lo maten y guisen y obliga a sus ministros a que se lo coman, pero hete aquí que Chávez a una jueza la cual aplicó una resolución de la ONU a un preso político mediante cadena nacional dispuso que se le debían dar 30 años de cárcel por traidora y cuyos primeros años fueron inmediatamente cumplidos en una cárcel de máxima seguridad no pudiendo ni siquiera ver el sol. En el libro se relata sobre la canonización civil, ya que no pudo ser eclesial, de la madre del General Bendición Alvarado, a la que se denomina en el libro Santa Bendición Alvarado de los pájaros. No hace falta que recuerde al inspirado de Nicolás Maduro, Presidente electo de Venezuela y sucesor de Chávez que a la muerte de este dijo haber recibido su espíritu en el canto de un pajarito... Con todo esto Gabriel García Márquez en vez inscribirse en el realismo mágico quizás debería poner al comienzo de su novela la aclaración, que cualquier semejanza con la realidad no es pura coincidencia. Pero ahora bien lo que más me llamó la atención en este relato teniendo en cuenta nuestra historia y en lo que creo que García Márquez debe haber pensado al realizar esta novela, y dado quizás porque su clásica editorial ha sido desde siempre la porteña Editorial Sudamericana, que fue fundada entre otros por Victoria Ocampo, es en Juan Domingo Perón, quien también fue un General militar devenido en Presidente de su país, cuyos primeros años de gobierno estuvieron plagados de acusaciones de censura e incluso no hay quien falte que califique a su gobierno de dictadura, y fue en efecto quien decretó muchos días de duelo al morir su esposa y primera dama, Evita. De hecho, en la Argentina ocurrió el proceso de duelo más largo del mundo, en ocasión de la muerte de Eva Duarte de Perón, conocida popularmente como Evita. A partir de ese 26 de julio de 1952, cuando murió Eva Perón, y hasta la caída del gobierno, la programación habitual en la radio se interrumpiría diariamente para que un locutor dijera con voz de radioteatro: “Son las veinte y veinticinco, hora en que Eva Perón entró en la inmortalidad”. Se decretó duelo nacional por un mes. La CGT ordenó a todos los peronistas que llevaran corbata negra u otra señal de duelo durante tres días. Los funerales de Evita fueron rememorados por el escritor Jorge Luis Borges en su relato El simulacro, que trata sobre una farsa en que varias personas representaban al Presidente viudo y a su esposa muerta en varios puntos del país, algo que ocurrió en la realidad. A Eva Perón, al igual que a la madre del Presidente de la obra de Gabriel García Márquez se la procuró imponer a su muerte como Santa Evita. Recordemos que fue declarada Jefa Espiritual de la Nación en el Congreso, al punto también que aquel es el nombre de una de sus más renombradas hagiografías, la del novelista Tomás Eloy Martínez, Santa Evita. Tras la muerte de Evita, la de los descamisados, los diarios oficialistas fueron una catarata de exageraciones. Sin embargo, el torneo de alabanzas llegaría al pináculo “cuando el gremio de la alimentación, intérprete del deseo popular, se dirigió desaprensivamente al Vaticano solicitándole la canonización de Evita”. Así lo recordaría en un libro el militante católico chileno Ricardo Boizard, quien también explicó que el sacerdote Virgilio Filippo había advertido a ese sindicato que “la Iglesia somete estos casos a un largo y meticuloso proceso”, el que nunca se resuelve antes de cincuenta años del fallecimiento del presunto santo. Y ocurre también con Perón, que tomó posesión del cargo de Presidente por primera vez en 1946 y aún tras el exilio y el largo periodo ocupado por otros gobiernos tras la dictadura que lo derrocó, logra morir en el cargo de Presidente varias décadas después, en 1974. 
Una de las cosas de lo que se realiza una genial parábola en esta novela es del presidencialismo a ultranza, en este caso, el Presidente tiene tanto dominio sobre sus súbditos que inclusive dispone de la vida de más de 2 mil niños cuyo crimen no era otro que conocer el secreto por el que siempre era el billete presidencial el que se sacaba la lotería. Episodio tremebundo que le ocasionó al General problemas con la preocupada comunidad internacional, roces con la Iglesia Católica y reprensiones de Naciones Unidas. Como decíamos, cualquier semejanza con la realidad, en este caso especialmente de Argentina sobre la nueva reforma judicial, no es pura coincidencia. 
Me parece oportuno decir al respecto que la CN dice sobre esto en el Art. 29.- «El Congreso no puede conceder al Ejecutivo nacional, ni las Legislaturas provinciales a los gobernadores de provincia, facultades extraordinarias, ni la suma del poder público, ni otorgarles sumisiones o supremacías por las que la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable, y sujetarán a los que los formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los infames traidores a la patria.» 
Recuerdo aquí uno de los postulados básicos del marxismo, aquello de la alienación del capitalismo y me cabe hacerme la pregunta de por qué Marx habrá creído y propuesto una dictadura y no una democracia del proletariado. Para así llegar representantes de los sindicatos y el sector obrero al poder político como fue el caso de Lula en Brasil. Y encontré unas palabras reveladoras de Lenin sobre la cuestión: «Marx puso de relieve [...] que a los oprimidos se les autoriza para decidir una vez cada varios años qué miembros de la clase opresora han de representarlos y aplastarlos en el parlamento. Pero, partiendo de esta democracia capitalista -inevitablemente estrecha, que repudia bajo cuerda a los pobres y que es, por tanto, una democracia mentirosa- [...] el desarrollo hacia el comunismo pasa a través de la dictadura del proletariado, y no puede ser de otro modo, porque el proletariado es el único que puede, y sólo por este camino, romper la resistencia de los explotadores capitalistas. Pero la dictadura del proletariado, es decir, la organización de la vanguardia de los oprimidos en clase dominante para aplastar a los opresores, no puede conducir tan sólo a la simple ampliación de la democracia. A la par con la enorme ampliación del democratismo, que por primera vez se convierte en democracia para los pobres, en un democratismo para el pueblo, y no un democratismo para los sacos de dinero, la dictadura del proletariado implica una serie de restricciones puestas a la libertad de los opresores, de los explotadores, de los capitalistas. Debemos reprimir a éstos, para liberar a la humanidad de la esclavitud asalariada, hay que vencer por la fuerza su resistencia, y es evidente que allí donde hay represión, donde hay violencia, no hay libertad ni hay democracia. [...] Democracia para la mayoría gigantesca del pueblo y represión por la fuerza, es decir, exclusión de la democracia, para los explotadores, para los opresores del pueblo: he ahí la modificación que sufrirá la democracia en la 'transición' del capitalismo al comunismo.» 
Jellinek, uno de los autores que hemos estudiado al tratar sobre el problema del Estado expresa que este es un género de fenómenos y hechos exteriores a la conciencia, dotados de continuidad espaciotemporal, que son reducidos a la unidad por nuestra conciencia, sin que a ello corresponda una unidad objetiva exterior a ella. Vuelvo a recordar nuestra CN esta vez en su Art. 22.- «El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución. Toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de éste, comete delito de sedición.» Y pienso sin embargo que en el derecho civil la representación necesaria esta solo prevista para los casos de incapaces de hecho; ¿implica esto un acto de alienación de la conciencia de la Nación por parte de los gobernantes y los políticos?, ¿no es demasiado concederles?, ¿qué nos garantiza que serán los que velarán por el orden constitucional o el bien común? ¿Es que lo hacía Chávez o lo hace Cristina? ¿Esto está garantizado solo por haber podido lograr construir su poder sobre una gran mayoría de la población? Respecto de esto ya sabemos lo que opina Morin, quien propone un replanteamiento de la política como un fenómeno multidimensional y bueno nosotros tampoco queremos que el pájaro de Minerva levante vuelo demasiado tarde. A su vez, el Papa Benedicto XVI en su mensaje para la Jornada Mundial por la Paz el 1 de enero este año dijo lo siguiente: «El mundo actual, particularmente el político, necesita del soporte de un pensamiento nuevo, de una nueva síntesis cultural, para superar tecnicismos y armonizar las múltiples tendencias políticas con vistas al bien común. Éste, considerado como un conjunto de relaciones interpersonales e institucionales positivas al servicio del crecimiento integral de los individuos y los grupos, es la base de cualquier educación a la auténtica paz.» 
¿Podemos aún hoy con todos los recursos tecnológicos y humanos como redes sociales y distintos medios de comunicación, que nos permiten conocer la opinión de la gente en un instante, seguir creyendo y legitimando la arbitrariedad de conceder el poder de a plazos de años a través un simple voto, como dando un cheque en blanco? ¿Dónde está la soberanía sino en el pueblo? La que proclamaron nuestros próceres para librarnos de las cadenas de la tiranía de España. ¿Eso ahora de la tiranía de los políticos de las que debemos escapar? ¿Será así tajantemente cierto el razonamiento del prócer Moreno?: «Si los pueblos no se ilustran, si no se divulgan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que puede, vale, debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y será tal vez nuestra suerte cambiar de tiranos sin destruir la tiranía...» Lo que pidió la gente en 2001 contrariando notablemente el principio de representatividad popular no fue sino que se vayan todos, y no son pocos los que aun hoy dicen no encontrar referentes en el oficialismo pero tampoco en la oposición, lo que fue precisamente uno de los tópicos de las últimas marchas contra el gobierno de Cristina. ¿Los métodos de democracia semidirecta receptados por nuestra CN tienen todavía algún valor o eficacia o han quedado obsoletos? 
«En el actual cambio de época, emerge una nueva cuestión social. Aunque siempre tuvimos dificultades, hoy han surgido formas inéditas de pobreza y exclusión. Se trata de esclavitudes modernas que desafían de un modo nuevo a la creatividad, la participación y la organización del compromiso cristiano y ciudadano. Como señala el Documento de Aparecida, hoy los excluidos no son solamente “explotados” sino que han llegado a ser “sobrantes y desechables”. La persona humana nunca puede ser instrumento de proyectos de carácter económico, social o político. Por ello, ante todo queremos reafirmar que nuestro criterio de priorización será siempre la persona humana, que ha recibido de Dios mismo una incomparable e inalienable dignidad.» Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad (2010-2016) Conferencia Episcopal Argentina 

Fuentes en internet: 
http://www.argentina-insolita.com.ar/relatos-y-frases/el_velorio_mas_largo_del_mundo.htm 
http://es.wikipedia.org/wiki/Dictadura_del_proletariado

viernes, 4 de enero de 2013

EL SEXO: MURCIÉLAGOS Y MAGNOLIAS

Quisiera tratar un tema que en el mundo parece que se nos dijera que es en lo que menos hemos de pensar, en lo que nunca debemos meditar si queremos tener una vida relativamente normal al respecto: me refiero al sexo. Hay una imposición social que dice que el sexo se debe vivir, se debe consumir, digerirse, nunca plantearlo como un problema. Pero he aquí que Woody Allen tiene una famosa frase sobre el asunto: “Solo existen dos cosas importantes en la vida. La primera es el sexo y la segunda no me acuerdo.” Es decir, subyacentemente está en toda alma el querer encontrar una solución a este problema de nuestro sexo. Stephen Hawking, a quien se suele considerar el hombre más brillante del mundo, cuando fue interrogado sobre qué es en lo que pensaba la mayor parte del tiempo respondió precisamente que en las mujeres, porque según su decir son un enigma. Recordemos que el renombrado físico padece una enfermedad que lo dejó paralizado desde muy joven. En fin, ¿qué es lo que uno busca cuando acude al placer sexual como una mera satisfacción, desprovista de una comunicación más profunda con la otra persona? He leído que algunos científicos estiman que la reproducción asexual es un estado más avanzado de la vida pues implica mucho menos costo energético, cuestionándose por qué el hombre, el más racional de todos los seres vivos, no lo ha alcanzado, siguiendo con su esquema de reproducción tan arcaico según su lógica de la biología. Sin embargo, nunca antes el sexo había sido tan omnipresente en todos los medios, tan aturdidor, tan inhumano. Y no es necesaria la compañía de alguien más para descubrir que existe en nosotros un impulso que nos lleva a consumirlo como un trapo maltrecho. Sí, en la masturbación, tanto del hombre como de la mujer. ¿Cuándo, porqué empezó semejante estigma en el hombre? Los animales salvajes no lo tienen como un problema tan personal, ni tampoco los hombres más primitivos. ¿Por qué le sucede al hombre contemporáneo? Ahí es donde encuentra su placer, el cauce en que puede expresar su pasión, aunque es introvertida, terriblemente. Es como hurgar en el pozo de su cuerpo, de su corazón y de su carne. Y en su piel; es la enfermedad de saberse desnudo recorriendo el mundo y todos sus cuerpos, sus materiales, es su manera, su modo, de acariciar la soledad de su vientre y su lujuria. Y es también donde encuentra consuelo de sus penas, de sí mismo, de su mismidad. Es tal como si la conciencia del hombre se hubiera hecho más limitada, más cerrada y mucho más dividida, como escindida en sí misma. Como un cuerpo en que todos sus miembros se rebelaran y quisieran jugar por su cuenta. Siente, el hombre es como si sintiera que su cuerpo se funde como cadáveres en descomposición con la tierra. Es aconsejable al ser humano no vivir como si un cadáver le atravesara por dentro. Digámosle al hombre para hacerle un bien: No sientas cadáveres, siente lo que te dan. 
Eras solo una oruga imaginaria y posible, Delfos compañero de finas mariposas y del escarabajo. Casimir amarillo, quinientas contracciones y gemidos de gorgojos incomparables y opacos, llamas de magnolias de una luciente noche, flores del aire y el narciso agreste, grises orugas nocturnas sorbiendo todo el néctar, equidistantes magnolias cerrando todo el trabajo, equidistante manjar, gorgojos en clases y fisonomía enumerados, en dulces andrajos desolados, flores huyendo de formarse cual algodón azul y húmedo en un aire hilvanado. Éramos la metamorfosis fulgiendo a ráfagas y fogonazos vagabundos cual halcón solo, muerte como de arengas avanzando a kilómetros y kilómetros por hora, clickeando el shock del cielo. Además fuimos lo que éramos en el ayer, ligereza de ardillas tecnológicas cínicas y vociferantes, desenfreno de demonios y séquito de murciélagos, ígneos dragones como dinosaurios embusteros y pirómanos, crecientes lamentos de murciélagos de tecnología cocinada, oída, ojeada y estudiada, que en un momento fue el bien y que en los siguientes cien años fue la solead, olvidada en una elegante playa. Cercas de asfalto, de la postrimería, de la tristeza, de una desconocida constelación. ¿Cuántos conocen su fotografía que comentó? ¿Cuántos lo verán como elíptico monstruo? Cuando vuela aun supura un conocido y propalado jarabe de azúcar releída, cocinada como hiedra iconoclasta, como si fueran sus uñas, hiedra del amasijo ardentoso de los helechos y del río, hiedra helada que crece a la noche, y que se confunde con gusanos u otros insectos de la mugre. Es en este pozo de lenguaje de patíbulo donde el ladrido es indescifrable. Acueducto submarino como de vergüenzas, giba de dromedario que oculta como con un dedo toda la demagogia de la palabra, papagayos como de poquedad de dulzura que encierran eternas y titilantes voces. Cuadrados de arte triste, uvas como de crepúsculo de temblores y gemidos, y que fueron los que fueron en el siglo lúgubre de pretextos hipócritas, de desajustes del mundo del plural. Por fuerza de la mugre se es oruga o noche. Magnolias intrascendentes y paupérrimas que gimen como murciélagos casi muertos, por amor de la mugre. Ecléctico desencuentro de almas cayendo al suelo del patíbulo, funcionando a energía solar como la de los sudores y los lamentos. Casimir amarillo, amasijo ardentoso, vampiros sin cerebro, eclécticas magnolias. ¿Qué es este vino sino el de las bodas entre los murciélagos y las magnolias? Ahí fueron estos pájaros, ahí fue el diluvio. 
Si alguien se viera trastocado con nuestro canto, es porque lo encuentra adecuado a sus circunstancias, perfectamente sincronizado con su vulgar interpretación de los tiempos. Dios no quiere cadáveres, no quiere almas sin sustancia. Siento a veces que vivo como murciélago, conocedor como pocos de lo bueno, cuando en realidad no veo, no siento sino por mis oídos, por mi escuchar lastimero de la palabra santa. Hay como una compulsión a la vida de lo eterno desde el plan materno, desde lo que la mujer quiere. Las magnolias, perfectas, discordantes, heréticas. Una vez más Eva, otra vez Adán. Y nada más.